Hace unos días me encontré en una situación similar a la que relaté en mi blog de informática allá por julio de 2008. Cuando una página presenta varios enlaces interesantes, acostumbro a abrirlos de golpe en sus propias pestañas o ventanas, por ejemplo tras una búsqueda, y me desentiendo de ellos durante unos momentos mientras se cargan. En aquella ocasión me sorprendió oír reiteradamente los sonidos de conexión y desconexión de dispositivos en Windows XP, como si hubiera insertado o retirado un dispositivo USB varias veces seguidas a intervalos regulares. Era un banner en un diario digital chileno que promocionaba un seminario sobre publicidad online.

El asunto que saco ahora a colación atañe a la edición digital del diario Málaga Hoy. En estos momentos su sección local saluda al visitante (es un decir) con la bocina de un coche. Por lo menos la intensidad sonora es discreta, no estridente, y hay unos segundos de silencio entre una repetición y otra, así que molesta poco. Pero molesta al fin y al cabo, sobre todo si uno ya estaba escuchando música, radio o un programa de televisión. El causante de este obstinado soniquete no deseado es un anuncio del nuevo Museo del Automóvil, inaugurado a mediados de septiembre en el antiguo edificio de la fábrica de tabaco. En algún momento el diario retirará la campaña, con lo que cesará el incordio, aunque esta entrada permanecerá para dejar constancia.

Actualización, 8 de noviembre de 2010. Como yo esperaba, acabo de consultar la web del periódico y ya no aparece el dichoso anuncio.

Para terminar, quisiera destacar un hábito que me fastidia enormemente. Hay páginas que, de forma intencionada, incorporan vídeos publicitarios o canciones a todo volumen que se inician por sí solos; unas páginas tienen un carácter estrictamente comercial o promocional y otras son personales. El enojo crece aún más cuando el botón de pausa o parada está hábilmente disimulado o no existe. Mi opinión sobre esta práctica se puede resumir tajantemente en una frase que rogaría no tomar al pie de la letra: merece pena de tortura con palillos debajo de las uñas.

Cartel en un gran precipicio: “Cuidado con el borde”. Si alguien se asomaba llegaba un borde y le empujaba. Chiste de origen indeterminado.

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